Viva la Vida

Oh, parecería que solo vengo aquí a dos cosas, a quejarme o a presumir, pero qué se le va a hacer. Muchacha suertuda, me dicen mis hermanos. También me dicen otras cosas menos amables.

Hoy mi amiga la viajera ha vuelto, y yo que creía que iba a traerme algún llavero para añadir a mi colección -los entendidos saben que tengo más llaveros que llaves- me llevé una sorpresa. Tanto patalear porque nadie me dio Viva la Vida en mi cumpleaños, y he aquí que me lo ha traído. La versión vera verissima, con el empaque de cartón que me cae mejor que el de plástico. Ok, yo ya tenía el disco, pero igual me ha conmovido mucho. Igual que el chocolate.

Se me ha pedido que participe en la ceremonia religiosa de una amiga que se va a casar. Le he dicho que lo dudo. No es por maldad. Es que no veo muy claro hacer eso cuando yo no soy de la misma religión que los novios. Ella dice que no importa, pero yo creo que sí. No quisiera ofenderla, creo que en realidad es un honor que se acuerden de ti para esas cosas. Al final no aceptaré (me ha dicho que lo piense). Espero que lo entienda. Voy a ir y todo, pero ya involucrarme en la liturgia… ¿Estoy exagerando? Jamás he pensado mucho en el ecumenismo, qué le vamos a hacer. 

Ya ven. Después de Lindasam y Falcon, la gente no debería casarse más. A la Fufura la tengo amenazada: cuando empiece a tener malos pensamientos, le proporcionaré una cuerda para que se escape por el balcón. Mucho más práctico, barato y si quiere hasta me ofrezco a tomar las fotos.

(Fufura, si estás leyendo, ¡has sido descubierta!)

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Juventud, divino tesoro

En este justo momento, Spiralling ha pasado a ser una de mis canciones favoritas. Compraré el álbum. Ahora, vuelvo a mi recogimiento, que de aquí hasta el próximo viernes necesitaré que Lucius Malfoy me preste su bastón. Que no se haga el estirado, bien que lo vi pidiendo asilo político en Hogwarts.

Ah. Si para mi próximo cumpleaños alguien quiere regalarme un departamento en Puerto Santa Ana, asegúrese de que sea en el edificio redondeado. Es más interesante que el otro.

Y el Cartoon Network está pasando One Piece , creo que en el horario donde está o estaba Toonami. Sieeempre confié en el Cartoon Network. Nickelodeon es adorable, Jetix es chévere, Discovery Kids es lo que todo niño necesita, pero CN cuenta con mi lealtad. Si vuelve a pasar Rurouni Kenshin, hasta les pongo el link.

Y qué más. Ah, sí. Deberían leer a un hombre que se llama Arnold Lobel, en especial los que tienen niños, deberían buscar los libros ilustrados de ese señor, y leérselos. Si encuentran El viaje o Saltamontes en el camino, ya saben. En alguna parte he escuchado hablar de prosa poética. Pues Lobel lo hace, y eso es algo que le he visto a Antonio Machado, a los japoneses y a muy poca gente más. También es que me falta leer cosas que me han prestado y por eso no sé. Así que debería estar poniéndome al día. Con su permiso.

descubrimientos

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Mejor no enterarme

Creo que mi fobia a equivocarme proviene de la terrible sensación de cansancio/decepción que me viene cada vez que veo errar a la gente que me importa, cuando me he tomado el atrevimiento de decirles antes: “Oh, mira, eso es lo que te podría estar pasando; por favor, piénsalo bien”.

Yo sé, yo sé, consejo es lo que pedimos cuando sabemos lo que deberíamos hacer, pero queremos que alguien nos diga que no necesariamente tiene que ser así.

Pero, ¿para qué me pides que te diga lo que pienso, si después de que me obligas a sacudirme la pereza, terminas haciendo justo lo peor para ti? Y luego vienes y me lo cuentas, y me pides que no te juzgue. Y yo me divido entre no, no juzgarte porque te aprecio; y sí, sí juzgarte, porque te aprecio, también.

GdM, creo que ya entiendo eso de “Yo digo las cosas solo una vez”.

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El que no debe -pero igual será- nombrado

Con todo el cariño que le tengo a mis amigos correístas, debo decir lo siguiente.

Estoy hasta aquí de las cadenas del presi. Al mejor estilo de Lord Voldemort, se ha armado del lema de Julio César (por qué no me sorprende), divide y vencerás. Y luego se ha sentado a mirar cómo el resto del país se saca los ojos entre que sí y que no. Patria, tierra sagrada. Es que conmueve ver cómo nos ama.

Si ustedes quieren votar sí, perfecto. Adelante. Sean mis huéspedes. Pero yo, que puedo votar que no porque estoy en mi derecho, espero la misma cortesía. Y como por casualidad tenemos que vivir en el mismo territorio, espero que por favor no nos ataquemos por una cuestión como esa. Correa no se irá. Nada lo amenaza. Simplemente es que puede que, tal vez,  a su amado proyecto de constitución se le diga que no. ¿A eso le teme? Pues qué pena por él. Porque la opción, aunque sea débil, existe, y tendrá que vivir con eso.

Por lo demás, lo veo tratando de explicar su intento de interferir en Hogwarts la U. Católica, y me da vergüenza ajena. Vergüenza porque él no lo siente. Porque hay quien se lo permite. Y porque me temo que no será la última vez.

hablando en serio

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Valor para ver

Durante mucho tiempo me he preguntado porqué soy tan cobarde. Porqué me da tanto miedo volver a ver una simple película animada. Bueno, sé la respuesta, es una película dolorosa de ver. Pero pensaba que era así solo para mí. Hoy encontré esta reseña y entendí que no necesariamente se trata de mi cobardía, que gran parte de la belleza de ciertas cosas reside en que nos afectan terriblemente.

Es cierto. Hay cosas que me han impactado tanto que no es fácil volver a acercármeles, pese a que a cualquiera que me pregunte, tendría que admitirle lo maravillosas que me parecieron. La Gruta de las Luciérnagas es una de ellas, y el señor Ebert lo dice bien. Solo de leer su reseña, me ha vuelto el recuerdo de la angustiosa experiencia de ver la película.

¿Por qué verla, entonces? ¿Tiene sentido? Creo que sí. Cuando queremos sentirnos bien, pasamos horas buscando cosas que nos ayuden a relajarnos. Y en un instante, por accidente, nos chocamos con cosas que nos ayudan a reaccionar.

Ahora, qué cuando volveré a ver La Gruta… No reúno valor suficiente todavía.

ficción bendita

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